Detrás de la canción
Cómo nació Tengo Una Tiendecita de Amor
Del concepto de una tienda imposible surgió un personaje, un barrio y un catálogo lleno de picardía.

Tengo Una Tiendecita de Amor comenzó con una pregunta juguetona: ¿cómo sería una tienda donde todo lo que se vende sirve para reparar el amor? La idea abrió la puerta a un mundo visual propio.
Aparecieron besos importados, miradas tiernas recién horneadas, maripositas para el estómago y un removedor de celos con extracto de confianza. Cada producto debía tener gracia, pero también cumplir una función dentro del personaje y la historia.
El mostrador quedó ubicado frente al parque de la ilusión, esquina al corazón. Esa dirección convirtió el concepto en un lugar. El vendedor dejó de ser una voz genérica y pasó a tener oficio, picardía y una manera particular de hablarle al público.
El ritmo tropical sostiene el humor y permite adaptar la canción al merengue, la salsa, la bachata o el reguetón. La identidad se mantiene porque el verdadero gancho está en su universo narrativo.
“Frente al parque de la ilusión, esquina al corazón.”
Angel Production 4U. Historias que nacen del alma y viven en la música.
